Por Nicolás Carciochi, presidente del Centro de Estudiantes

Desde el año pasado existía en nuestra mente una idea que ya se había presentado en reuniones y en nuestro libro de actas: poder diseñar un escudo y plasmarlo en una bandera, para que ambos sean símbolos que conformen y oficialicen la identidad del Centro de Estudiantes de Estrella de Belén (C.E.E.B), e identifiquen al estudiantado.

Este año, en los primeros días de mayo, recibí la propuesta de Sofía Reynoso, Presidenta del CEP (Centro de Estudiantes de Polivalente) de hacer banderas para participar en el desfile del 25 de mayo junto con nuestras escuelas.

Al principio, planeábamos desfilar varios centros de estudiantes juntos, pero después decidimos que cada centro fuera con la comisión de su colegio. Así, ambos centros, acordamos comprar todo lo que necesitábamos a medias, y hacer una jornada para pintarlas en conjunto.

En nuestro colegio, dos semanas antes del desfile, tuvimos una reunión en donde estudiantes interesadas en el arte, los delegados y delegadas de curso, y la comisión directiva del CEEB, pusimos en común todas las ideas que teníamos respecto a palabras que sentíamos que nos representaban, y que el escudo del centro tenía que transmitir.

Terminamos dibujando en el pizarrón un primer boceto, que ya había sido pensado por Magali Ermaliuk (delegada de cuarto año). Al observarlo, notamos que había cosas que faltaban, porque representaba muy bien el hecho de ser estudiantes, pero no encontrábamos en él la función del centro; y nos pusimos a pensar cómo agregársela. Ahí, apareció un segundo boceto, ideado por Florencia Fernández (tesorera del CEEB): este planteaba en primera instancia un puño que sostenía un lápiz, y que era sujetado por otras manos, dentro de un marco con laureles. Era perfecto. Resaltaba ambas partes: que somos estudiantes, y que el centro es ese acompañamiento o apoyo, que a la vez representa una lucha y un ejercicio de poder.

Comparación de ambos bocetos, primera y segunda versión

 

A este boceto le agregamos otros detalles que reforzaban nuestros valores. Por ejemplo, a las manos decidimos pintarlas de diferentes tonos, en representación de la diversidad y el respeto; las decoramos con pulseras, que, a partir de una búsqueda de significados, terminaron siendo violetas (un color que significa poder y lo encontramos en muchos movimientos sociales que plasman valores que el centro adopta); y le agregamos rayos que salían del lápiz y la mano, para reforzar la idea de poder y lucha.

Una vez semi-diseñado el escudo, nos juntamos con el Centro de Estudiantes de Polivalente en la glorieta de la Plaza Independencia, y a medida que empezó a llegar la gente comenzamos a desplazar los lienzos. En nuestro caso, fueron Damiana Bartel y Magali Ermaliuk (CEEB), y Constanza Florez y Lucía Godoy (CEP) quienes se encargaron de dibujar el escudo en la tela, con mucho cuidado y midiendo cada detalle, trabajo que les llevó aproximadamente dos horas.

No fue hasta las 18:00 que comenzamos a preparar los colores necesarios para cada bandera, y a decidir quién hacía qué. Empezamos a dividirnos las partes de la bandera, comenzando por las partes que eran más grandes y llevaban el mismo color: los laureles del escudo.

Terminamos de pintarlos a las 21:00, y empezamos a guardar las cosas. Ninguna de las dos banderas estaba terminada, por lo que decidimos que, reconociendo las habilidades de los y las estudiantes de Polivalente, se lleven los materiales y terminaran la bandera el lunes o martes, y después nos los pasaran a nosotros, que íbamos a tener toda la semana. Aún así, estábamos con nervios y apuro, porque el viernes teníamos que desfilar con la bandera pintada, seca y planchada.

Pintada en la glorieta

 

El martes recibimos las pinturas, y el miércoles y jueves pintamos en los pasillos de nuestro colegio toda la bandera, y remarcamos cada detalle. Fue un trabajo increíble. Cada día pintamos dos o tres horas, y el último día (jueves) la dejamos en el colegio porque no la podíamos mover, ya que la habíamos terminado a último minuto, e incluso nos quedamos una hora y media después de clase.

Pintando en la escuela

El viernes 25 de mayo a las 10 de la mañana, estábamos presentes en Avenida Del Valle y Moreno con la bandera que tanto trabajo y tiempo nos había llevado, y desfilamos con ella detrás de las Banderas de Ceremonia, mostrándole a todo Tandil que los y las estudiantes tenemos voz, tenemos ganas de cambiar las cosas, y tenemos valores, que pueden o no ser diferentes a los de las generaciones anteriores, pero no tenemos miedo de defenderlos.

Agradecemos profundamente a los chicos y chicas de Polivalente que nos acompañaron, nos ayudaron y, en definitiva, nos empujaron a concretar esta deuda que teníamos con los estudiantes de Estrella y a quienes participamos en la elaboración del escudo y que, sin saber cómo agarrar un pincel, en equipo hicimos nuestra bandera. Bandera que hoy abraza una de las paredes de nuestro secundario, y que quedará como una marca que remarque y le ponga altavoz a las voces de los estudiantes, incluso cuando creen que no la tienen.