Por Sol Barayian

El fuerte impacto que tuvo la pandemia mundial en países desarrollados ha atemorizado a todos los argentinos con su llegada. Específicamente en Tandil, los médicos han tomado algunas medidas para su cuidado y el cuidado de la población de la ciudad.

Tandil es una localidad ubicada en la provincia de Buenos Aires en la cual ya se han confirmado cuatro casos de coronavirus, de los cuales dos ya se han recuperado y otros dos se encuentran aislados en su casa. El equipo médico se ha ido preparando para enfrentarlo. Según cuenta el Lic. en enfermería, Jorge Ortiz, jefe de quirófano en la Clínica Chacabuco: “Los elementos que utilizamos para el cuidado nuestro en quirófano son gafas con reborde hermético, y a su vez una máscara facial, barbijo N°95 de alta seguridad, y encima de éste un barbijo quirúrgico, y camisolines hidro repelente, y también de rutina doble guantes, botas para el calzado”. Al igual que los médicos, las enfermeras también están expuestas al virus constantemente: “Nos cuidamos con barbijos, antiparras, camisolines, botas, gorros y guantes. También con máscaras faciales. Nos lavamos mucho las manos y si no podemos salir de la sala de cirugía para lavarnos las manos nos ponemos alcohol en gel seguido. También lo que hacemos para cuidarnos es ponerles barbijo a los pacientes cuando ingresan al quirófano. No tenemos lo necesario, ya que los barbijos que usamos no son los indicados (se necesitan los barbijos N°95)”, dijo Lorena Alejandra Viola, enfermera de la Clínica Chacabuco.

Jorge Ortiz, jefe de quirófano de la Clínica Chacabuco

Una rama de la medicina, como lo es la ginecología es muy importante para la población. El cuidado de las pacientes con algún problema de salud o embarazadas debe ser diario para que no tengan ninguna complicación. Por esta razón también se tuvieron que tomar algunas medidas con respeto a la pandemia, como cuenta el Dr. Juan Santiago Amestoy: “Se dan turnos espaciados cada 30 minutos para evitar que se junte la gente en la puerta o en la sala de espera. El paciente tiene que asistir a la consulta con un barbijo o tapaboca sino se pone en riesgo a él y a nosotros mismos. Yo uso guantes, barbijo y una máscara para evitar transmitir, si yo estuviese infectado”. También el Dr. Amestoy afirmó que las pacientes embarazadas no son un grupo de riesgo desde el punto de vista epidemiológico, ya que en toda la estadística mundial las embarazadas han sido un grupo de los menos infectados, por lo tanto no se cree que la embarazada tenga más riesgo que otro paciente a ser infectado por el coronavirus.

Otra de las ramas de la medicina, como la Odontología también es esencial para la población y por eso, en las últimas semanas, a pesar del aislamiento social obligatorio impuesto por el gobierno de la Nación, se ha habilitado el recurrir al odontólogo solo por urgencias y también con los cuidados necesarios, según cuenta la Dra. Ximena Castellanos Petersen: “Cuando llego al consultorio me cambio de ropa, me pongo el ambo y sobre él un camisolín estéril, sobre mis zapatos cubrebotas, un barbijo, una cofia que me cubra el cabello, los anteojos que uso habitualmente y sobre el rostro la máscara protectora”. También agregó: “Se atienden solo pacientes de urgencia con cita previa. El paciente se pone alcohol en gel al llegar al consultorio y se le hace hacer un buche con agua oxigenada diluida con agua, antes de la atención. Se le coloca un babero estéril y todo el instrumental que se va a utilizar en él va a estar esterilizado. Luego de la atención del paciente se procede a la descontaminación del instrumental usado y a la desinfección de las superficies de todo el consultorio con lavandina diluida y/o alcohol al 70% para poder atender así al próximo paciente”.

Odontóloga Ximena Castellanos Petersen lista para atender a sus pacientes

Ya son muchas las personas que asistieron al médico durante la cuarentena y tuvieron experiencias que no se vivían antes de la llegada de la pandemia y también el miedo a contagiarse el virus. Valentina Rivera,  estudiante universitaria, así nos lo cuenta: “Mi papá mandó por una página online, que tiene mi doctora, respondiendo preguntas sobre qué estaba tomando, qué síntomas tenía. Cuando le puso mis síntomas ella le preguntó a mi papá si era contagiosa o no y si podía ir a la consulta”. Valentina agregó que no tenía barbijo pero usó una bufando y cuando asistió a la consulta estuvo distanciada de la doctora y le tomó la fiebre. “No tenía coronavirus pero si faringitis”, finaliza Rivera.

Por su lado, Valentina Cañal Iturralde, ex estudiante del Colegio Estrella de Belén, contó: “Primero llamé a mi doctor y le dije qué me pasaba, yo sabía que no era más que una angina, pero como los síntomas son similares a los del COVID-19 me hicieron ir a hacer una revisión. No fui así nomás, hay un protocolo que seguir cuando una persona tiene esos síntomas. Nos cuidamos obvio pero no era nada”.

Estamos frente al comienzo de una nueva manera de atención médica que cambiará la forma que conocimos como normal. Tomando las medidas necesarias para el cuidado tanto de los médicos como los pacientes.