Entrevista a Liliana Bazán, vicedirectora del Nivel Primario

Por Ignacio Masan y Fiorella Mura

En esta ocasión, teniendo en cuenta que hoy se celebra el Día de los Colegios Evangélicos, conversamos con Liliana Bazán, vicedirectora del Nivel Primario del Colegio Estrella de Belén. Anteriormente fue maestra y es madre de 7 hijos. Ella nos contó sobre sus experiencias en la escuela y sobre su identidad como docente.

Teniendo en cuenta que hace poco fue el Día del Maestro, ¿qué consejo le darías a la Liliana del pasado, la que recién empezaba en la docencia?

¡Mirá qué pregunta! Al principio le diría que disfrute más con los chicos porque era como que tenía tanto miedo en esa época… que disfrute esos primeros años de docencia, porque la verdad que uno a veces por los nervios o por recién empezar o el miedo a equivocarte, no disfrutás del tiempo, eso le diría.

¿Tenés un acto escolar favorito?

Me gustan todos, los actos me parecen muy lindos. Me gusta mucho el día del maestro por todo el significado que tiene ¿no? y el día de los colegios evangélicos porque es un acto solamente nuestro, de Estrella de Belén acá, en Tandil… creo que serian esos dos, el dia del maestro por la vocación que uno eligió y la persona que fue Sarmiento y el dia de los colegios evangélicos por ser, también, en honor a otro gran hombre como fue William Morris pero que para nosotros como colegio cristiano tiene un significado especial también

Tenés 7 hijos y hace muchos años te dedicas a la docencia, ¿cómo llevas el trabajo y la maternidad? Estás todo el tiempo con chicos…

Fue hermoso, difícil, hubo momentos difíciles pero fue hermoso. Es cuestión de organizarse, de trabajar porque las cosas no se hacen solas y después de ponerle mucho amor, a las dos cosas, a la vocación y al cuidado de mis hijos.. Intentando no descuidar ninguno, tratar de a los dos darle su espacio y su tiempo y sus energías. ahora es más fácil porque ya están grandes, pero en su momento…

¿Descansás en algún momento de ser responsable de alguien? Si no estás con tus hijos, estás con alumnos ¿Tenés alguna actividad que consideres que es tuya, como espacio de descanso?

No, la verdad que no porque no lo necesito, si lo necesitara lo haría pero la verdad es que por ahora no lo necesito. Soy una persona responsable pero es que para mí, mi momento de calma es mi familia, mi casa. Es más, yo en la pandemia estaba feliz en mi casa, no necesito escapar de mi casa. Yo entiendo que otras personas sí pero eso es por la forma de ser de cada uno ¿no?

Liliana Bazán, vicedirectora del Nivel Primario en Estrella de Belén

¿Te acordas o tuviste algún maestro que te haya marcado?

En realidad, sí y no. Tiene que ver con una docente pero no de la escuela. La vocación ya nació conmigo pero mi mamá fue maestra de la escuela 42 por muchos años de cuarto grado y verla a ella, que venía todos los días con la pila de cuadernos, en colectivo, a corregir a casa. de verla a ella corregir, cuando ya era más grande la ayudaba. así que si hay una maestra que marcó mi vida, desde luego, no como maestra mía pero si como maestra, fue mi mamá..

¿Cómo fue el desafío de la docencia en la pandemia?

Tremendo en el caso nuestro. A mí justo me agarró en una gestión que ya no era como maestra si no como equipo de conducción pero indirectamente también estuve en la parte docente. Fue tremendo porque como escuela primaria no teníamos una estructura, ni contacto con los padres a través de correo, era todo a través del cuaderno de comunicaciones. Fue primero ese desafío de armar esa plataforma virtual a la que nadie estaba acostumbrado. y el segundo gran desafío fue ir encontrando las herramientas, las estrategias, como grabar un video, enviar fotos, las cosas más básicas. Por suerte la crisis te obliga a crecer, hay que ver el lado bueno, te obliga a aprender cosas que sin esa oportunidad no hubieras aprendido

¿Cómo fue el cambio de maestra a vicedirectora?

Fue difícil, tuve miedo. Fue un cambio de responsabilidades pero por suerte siempre estuve de la mano de Roxana, la directora, le agradezco. gracias a ella y con la mano del Señor siempre dispuesta a crecer, como un desafío… yo soy una persona bastante rutinaria y esto fue como “Wow, ¿qué hago?” pero ya te digo, gracias a Roxana. es un trabajo muy dinámico y cuesta hacer una zona de confort porque siempre hay cosas nuevas…

¿Te acordás de algún momento de satisfacción que te haya dejado tu trabajo?

Hay muchos pero me acuerdo uno que me marcó, un nene que tuve, un alumno, que se portaba muy mal. Me volvía loca y tenía miedo de un día perder la paciencia y contestarle mal. No era conmigo, era con los compañeros, todo el tiempo era “seño, él me hizo tal cosa”, todo el tiempo así. Después me enteré que había pasado una situación familiar difícil que no viene al caso, y yo pensaba, tal vez en la casa no recibe amor y viene al colegio y encuentra a una maestra que no para de retarlo. Así que ese día lo empecé a ver diferente y cuando pude lo abracé, en ese momento se podía. Solamente lo abracé, y ese día cambió completamente su comportamiento. Fue fuerte porque no pensé que por un abrazo y un cambio de actitud de uno, una persona pudiera cambiar tanto. Ahí me di cuenta del poder del amor. Sí, obviamente estamos para ponerle límites a los chicos, pero siempre desde el amor, sobre todo con los niños que son como esponjas. Ahora vuelvo a la pregunta del principio. Si pudiera volver al pasado me diría eso, que use el refuerzo positivo. Uno tiende a marcar los errores y está bien, pero por ahí poder marcar también lo positivo, que por ahí en un principio no lo hacía tanto…