Por Arianna Tamame

¿Cómo viven los chicos de 6to año su último año en medio de una pandemia mundial?

Desde chicos que venimos imaginando cómo sería ir a sexto año. UPD, himnos, farándula, poder tomar mate en clase, egreso y demás cosas que conforman este último escalón de la secundaria. Las expectativas están altas. Venimos con ganas de disfrutar al máximo nuestro último año pero… ¿qué pasa cuando no se puede tener nada de eso? Para responder a esta pregunta, entrevistamos a alumnos de 6to año de distintos colegios.

Agustina Hubert, alumna de 6to año de la ciudad de Coronel Dorrego nos da una mirada más bien positiva y empática de la situación. Cuenta que ella no cree que sus expectativas para este año no lleguen a cumplirse. Si bien lamenta no poder disfrutar con sus compañeros y le preocupa cómo ellos están atravesando esta situación, cree que aprendió muchísimo acerca de la tecnología que, quizá, pueda ser de utilidad para aquellos que decidan estudiar a distancia.

Volvemos a nuestra ciudad y entrevistamos a  Malena Gómez Montero, alumna de 6to año del Colegio Sagrada Familia que no cree que sus expectativas lleguen a cumplirse. Lamenta haber gastado dinero en cosas que no pudo aprovechar (buzo, viaje de egresados, egreso), lamenta asimismo las peleas que estas decisiones ocasionaron. Por otro lado, ante la pregunta de si veía algún aspecto positivo, respondió: “Lo que veo de positivo es que las clases virtuales te llevan a la autoexigencia. Nadie te está diciendo lo que tenes que hacer,  como sí pasa con las clases presenciales, o no lo pueden controlar tanto. Esto nos va a ser muy útil para la facultad”.

Florencia Quiñones, alumna de nuestro Colegio reflexiona acerca de aprovechar el tiempo que tenemos porque nunca se sabe que va a pasar. Le preocupa el sector de la población que no puede hacerle frente a estos tiempos difíciles pero rescata todas las lecciones que aprendió: el conocerse más a ella misma, el aprender a manejar sus emociones y el pasar el tiempo con sus seres queridos.

La promoción 2020, en un contexto especial. Arriba, de izquierda a derecha: Nicolás Madarieta, Mariano Fermín, Franco Leguiza, Manuel Poliszuk, Jacco Griffioen, Tadeo Mónaco, Ignacio García Ibáñez, Lucas Ortiz, Peter Schou y Lucas Vicente. En el centro, de izquierda a derecha: Zuzana Laskowska, Jael Herrera, Sol Suárez, Sofía Rodríguez, Magalí Ermaliuk, Sol Barayian, Manuela Paso, Elízabeth Hurtado, Malena Oliva y Adriana García. Abajo, de izquierda a derecha: Micaela Lanchón, Magalí Iob, Florencia Quiñones, Lucía Quintas, Ariannna Tamame, Lucía Ahmad, Gianella Siervo y Valentina Retamoso. Foto de archivo 2019, algunos de los chicos se cambiaron de colegio y los de intercambio volvieron a su país.

Lucia Quintas, alumna de le la Escuela Normal de nuestra ciudad comparte un poco de todas las miradas anteriores: “Me ayudó a dedicarme más tiempo a lo que tenía pendiente hace tiempo, me ayudó a pensar y plantearme con tiempo qué voy a hacer de mi vida después de la secundaria, me sirvió también para ser responsable ya que todos los días tengo que hacer cosas de la escuela, y si no las hago yo no las hace nadie”.

Un factor común de todos estos testimonios es la inquietud ante lo que el año que viene nos espera: la universidad. La incertidumbre de qué va  a suceder con las clases es algo que actúa como piedra en el camino a la hora de planear nuestro futuro. Hay muchas preguntas y pocas respuestas ante esta incógnita. Este año en general ha sido una gran signo de pregunta que nos hace replantearnos esto de vivir haciendo planes a futuro y la necesidad de tener todo bajo control. Por suerte, todos los entrevistados pudieron rescatar al menos un aspecto positivo. En términos generales, pudieron darle la vuelta de tuerca a la situación para sacar de ella algo favorable.

Vale mencionar que cada uno maneja las situaciones de la manera que puede. Hay momentos para lamentarse y otros para disfrutar. Sé que no es el año que esperábamos. Es más, sé que no va a ser lo mismo pero tenemos dos posibles caminos: pensar en todo lo que perdimos, en el tiempo que no pudimos aprovechar, en los planes que no pudimos concretar; o tomar ese tiempo que nos queda para estar juntos y aprovecharlo al máximo, quedarnos con lo bueno y seguir adelante. Aprender a ver ese rayito de luz en medio del túnel es lo que nos va a dar el pie para vivir más felices.